La venta del club va muy lenta, y el presidente se inclina por propulsar el proyecto para la temporada próxima, contando con Javier Hernández, Jerónimo Barrales e Iñigo Vélez.
GREGORIO LEÓN
Alejandro Arribas compró el Cartagena sin toda la información, y con expectativas que se han visto defraudadas. Ni pensaba que la deuda era de tal volumen ni que iba a caminar solo en una aventura que lo desborda, excediendo sus capacidades económicas. Desde el primer momento confió en que el grupo Yucón lo apoyara con robustez en esta aventura empresarial. Nada. Ni un euro. Y acabado el curso, el presidente albinegro se ha arremangado para buscar activamente un socio que pueda sacar adelante el proyecto 2026/2027. Solo no puede, y más de seis meses de gestión han dado pruebas sobradas de esa incapacidad. La venta del club, en marcha desde enero, tampoco ha dado resultados, de momento.
El dirigente blanquinegro ha hecho varias gestiones en los últimos días para encontrar socio financiero. Pero tampoco hay respuesta positiva a día de hoy. Y el acantilado al que se asoma el Cartagena está a muchos metros de altura. Para empezar, Arribas, que ha ido pagando todas las nóminas con retraso, desde la primera, tampoco ha satisfecho la del mes de abril. De aquí al 30 de junio deberá abonar una cantidad de 360.000 euros en tal concepto (120.000 cada nómina). Arribas siempre ha lanzado un mensaje de tranquilidad a los jugadores, recordándoles que los pagos están garantizados por AFE, e incluso presumiendo de vínculos familiares con David Aganzo, que es su cuñado. Pero que AFE cubra los pagos no significa que la deuda se evapore. El Cartagena vería sus derechos suspendidos, y no podría tramitar fichas de jugadores para la campaña venidera hasta que no pagara esos 360.000 euros. El club ganaría tres meses. Pero solo eso.
Infructuoso a 25 de mayo un socio comercial, Arribas ha tenido otra idea: poner en marcha en quince días la campaña de abonos, para hacer caja. Pero las personas que lo asesoran le han advertido de la ineficacia de esa decisión. Los incumplimientos ante Hacienda y Seguridad Social, con un incremento de la deuda pública en una cantidad próxima a los 400.000 euros (la cifra total llega a los 3 millones) han provocado que ambos órganos hayan practicado embargos, de tal manera que el dinero que el club pudiera recaudar por la activación de la campaña de abonos iría directamente a las Administraciones Públicas. El club está en causa de disolución.
Los posibles compradores no dan el paso
Los empresarios que han examinado las cuentas y situación del Cartagena no se han arrancado a hacer una oferta formal a Alejandro Arribas, a pesar de que hay varios tajos abiertos. La opción más trabajada es la de Rafael Cascallana, que promueve una operación desde hace dos meses para que un grupo español, con sede en Madrid, compre el club. Pero todo se está cociendo a fuego lento, muy lento. Y Arribas necesita dinero para ya. Una posible solución sería que el grupo que representa Cascallana adelantara, en concepto de préstamo, una cantidad económica que permita pagar todas las nóminas y saldar otras deudas de exigencia inmediata. De nuevo la ayuda externa, ante la imposibilidad de Arribas de atender las obligaciones básicas.
Hay otra posibilidad abierta, pero con pocas opciones de prosperar. El nivel de endeudamiento del Cartagena y los pagos que debería acometer de inmediato la parte compradora actúan de elemento disuasor. La operación se iría a doce millones de euros, de los que cinco constituyen la deuda principal, la que aprieta de verdad (tres a las Administraciones Públicas y dos a proveedores).
Arribas ha puesto en el club 1'9 millones (1'6 del abono del pago inicial hecho a Duino Inversiones, que no ha cumplido el segundo, por valor de 400.000), además de los 300.000 que hubo de sacar de su bolsillo nada más llegar para que el Cartagena pudiera competir, cantidad que no quiso asumir el anterior presidente Francisco Belmonte. Si Arribas no hubiera aportado tal cifra, el club no podría haber podido inscribirse para jugar esta temporada en Primera RFEF.
Arribas cuenta con todo su equipo
Lo escoltaron en su rueda de prensa, la primera vez que, nervioso y con poca claridad expositiva, apareció ante los medios de comunicación. Y son dos de los puntales del proyecto, Víctor Alonso y Javier Hernández. La figura del director deportivo ha crecido extraordinariamente. El acierto de sus fichajes en el mercado de invierno elevó la calidad de la plantilla, colocándola al borde del 'play off' de ascenso a Segunda División, peleado hasta el último minuto. Alejandro Arribas quiere darle continuidad al proyecto, con Hernández y Jerónimo Barrales en los principales puestos técnicos, además de la renovación del contrato de Iñigo Vélez. Con ese triángulo y un socio comercial que dé tracción económica confía en propulsar el proyecto del Cartagena 2026/2027.