Su derrota ante el Tizona Burgos (93-80) certifica una temporada desastrosa en la que la llegada de Roberto Blanco dio una esperanza finalmente insuficiente tras la espiral tan negativa con Félix Alonso en el banquillo
Dos años duró la andanza del baloncesto cartagenero en el segundo escalón nacional. Tras aquel ascenso heroico en Zamora en 2024, después de una temporada de ensueño ya en Primera FEB con la Final Four de Copa y acariciando su presencia en las semifinales por el ascenso a ACB, esta temporada empezó mal y acabó certificando un duro descenso a Segunda FEB.
La marcha de Jordi Juste y su bloque de jugadores complicó las cosas, la salida del patrocinador Odilo recortó el margen de maniobra al máximo (CAESA acudió al rescate) y tampoco lo deportivo funcionó. Félix Alonso fue el elegido y su trayectoria, condicionada también por varios fichajes de rendimiento dudoso, no supo levantar a un equipo hundido. Llegó Roberto Blanco, que mejoró las cosas, pero fue insuficiente.
Todo esto se confirmó en el partido a vida o muerte que tenía en Burgos ante un Tizona que ya se había salvado una jornada antes. El CAESA Cartagena, lejos de dar un paso al frente, sólo estuvo bien presente hasta el arranque del segundo cuarto. El paso de los minutos certificaba, pese al atisbo de reacción en el tercer cuarto, la debacle cartagenera rumbo al descenso una vez que el resultado final reflejaba un 93-80 adverso.
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