El equipo grana, que fue ganando durante sesenta minutos, vio cómo el Sabadell le empataba en el tramo final. Pedro Benito y Flakus, goleadores. El Murcia, a cuatro del descenso.
GREGORIO LEÓN
El Murcia se ha pasado reescribiendo el guion toda la temporada. Una alegría y dos decepciones. Así ha ido, dando tumbos, extranjero en su campo, viviendo experiencias traumáticas fuera. Cayeron entrenadores, directores deportivos y llegaron nuevos jugadores. Recalculó ruta. Y la permanencia aparecía como nuevo destino. Los resultados previos de la jornada convertían en imperativo que el equipo trajera botín de la Nova Creu Alta, a ser posible, todo, haciendo abstracción de que el rival era el líder. Daba igual. No era el momento de complejos. Y durante ochenta minutos hizo lo debido. Bastaron dos caídas de tensión para complicarse la vida. Pues eso. Demasiados giros en la trama, y generalmente, para mal. El equipo no se ha librado todavía del infierno.
El conjunto de Curro Torres se tomó muy en serio el partido, desde el minuto inicial. Primero se apropió de la pelota. Luego, de la puntería. Y apareció la complicidad de dos jugadores que manejan un mismo lenguaje, Pedro Benito y David Flakus. El gaditano condujo un balón por el pasillo central, y inflado de fe, golpeó desde la frontal del área. Fue el 0-1, a los dieciséis minutos. Y un minuto más tarde, otra vez el gaditano como protagonista, vio desmarcado a Flakus, y el esloveno, con una volea hermosa, mandó la pelota a un ángulo imposible. Golazo. El Murcia tuvo filo. Y también sacrificio. Óscar Gil, Juan Carlos Real, Sergio Moyita... Todos asumieron sus responsabilidades defensivas para silenciar al Sabadell.
El equipo arlequinado quiso enmendarse en el segundo tiempo. Poco a poco fue hundiendo a la defensa grana. Curro Torres se percató de que necesitaba hormigón, y le dio pista a Sekou. Y en una jugada en transición, Joel Jorquera remató al palo. El Sabadell se volcó con energía. Y un balón aéreo fue cazado por Bonaldo para hacer el 1-2. Era el minuto 84. Y casi de inmediato, Cristo Romero cometió penalti. Rubén Martínez lo aprovechó. En la locura a la que había llegado el partido hasta pudo el Murcia ganar. El periscopio fuera, Óscar Gil mandó a correr a Víctor Narro, que estaba solo delante del portero. Pero le regaló la pelota.
El empate final deja un sabor amargo en la boca. El Murcia debe seguir trabajando para llegar a puerto seguro.