El equipo grana volvió a perder en Nueva Condomina y queda a solo tres puntos del descenso. El Betis Deportivo ganó por 1-2.
GREGORIO LEÓN
El Murcia prefiere la intriga a la salvación. La semana pasada pudo llegar a tierra firme en Sabadell. Este domingo, también, en su casa. Pero este equipo es un animal de costumbres, enemigo de sí mismo en su estadio, el cuarto peor del grupo. Cualquiera hace caja en Nueva Condomina. El Betis Deportivo, en zona roja desde hace meses, recaudó los tres puntos, dejando al equipo de Curro Torres enfrentando a un final de suspense, tonteando con el drama.
Nada de lo que brindó el partido en el primer tiempo preparó a los aficionados para el desenlace. El Murcia apretaba, acumulando llegadas. Sergio Moyita, solo, no fue capaz de marcar, con todo a su favor. Y luego avisaron Juan Carlos Real, Pedro Benito y Flakus. El volumen ofensivo mostrado por los grana era muy superior. Pero a los fallos en el área contraria se sumaron los errores en la propia, cuando empezaba a morir el acto inicial. Masqué encontró un balón dentro del área. Nadie apareció en su camino. Y la respuesta de Gazzaniga a su tiro no fue la adecuada. Y poco después Héctor Pérez perdió una carrera con Morante, que se adentró en el área. El joven defensor lo tiró. Pablo García lanzó el penalti, con precisión. Saltaban todas las alarmas. El Murcia se suicidaba. Y solo un gol de Juan Carlos Real, en el cincuenta, hizo brotar las esperanzas.
El conjunto grana tuvo que jugar la segunda parte contra el marcador y contra sus miedos. Y su fútbol se resintió, menos punzante, de posesión inocua. El Murcia, ofuscado, no elegía la mejor decisión, abusando de conducciones y pases. Solo Pedro Benito miraba a la portería, pero por dos ocasiones la madera dejó frustrado al gaditano. Los cambios no modificaron el curso del partido, y el Murcia murió, con esfuerzos finales que no le llevaron a ningún sitio. Casi 10.000 personas abandonaron el estadio, otra vez desalentadas. Su equipo solo le da disgustos.