Varios clubes de Primera RFEF lo tantean para la próxima temporada. El vitoriano quiere seguir en el Cartagena, pero con un proyecto estable económicamente.
GREGORIO LEÓN
Llegó con la temporada en marcha, reclamado por Alejandro Arribas, que no le tenía ninguna fe a Javi Rey. Y su trabajo ha sido fecundo. Iñigo Vélez de Mendizábal, con todo en contra, ha estado de punto de meter en el 'play off' de ascenso a la Segunda División al Cartagena. Y sus números, muy buenos, lo han convertido en objeto de deseo de varios clubes de la Primera RFEF, que ya lo están sondeando. De momento, el vitoriano no presta oídos a esas palabras tentadoras que le van llegando. Su idea es continuar en el proyecto albinegro para la temporada próxima. Pero no es ajeno a la realidad económico que envuelve a la entidad, que se asoma al abismo.
Iñigo Vélez también es uno de los trabajadores con varias nóminas pendientes. La lluvia de denuncias ante el sindicato de jugadores se ha producido, como era previsible. Los futbolistas se protegen. Pero el Cartagena tampoco le ha cumplido al entrenador ni a los miembros del cuerpo técnico. Ya son dos las nóminas impagadas, y no hay signos que indiquen que el presidente vaya a satisfacerlas en breve plazo. Arribas busca una solución, sin tener que abrir la cartera. Desde hace cinco meses trabaja para vender el club, pero ninguna de las gestiones abiertas ha dado resultado alguno. Y la más avanzada, la que propulsa el agente Rafael Cascallana, requerirá tiempo. Arribas busca una operación puente que le pueda inyectar a la entidad una cifra cercana al millón de euros, para desactivar las bombas que pueden estallarle encima al Cartagena. En ningún caso el presidente del Cartagena concibe el descenso administrativo, por mucho que sea una amenaza real si no atiende las obligaciones impostergables (el abono de las nóminas a futbolistas ya se eleva a 360.000 euros). Arribas sabe que un descenso a Segunda RFEF depreciaría de forma extraordinaria el producto, haciendo inviable su venta. Por eso se afana en buscas soluciones financieras que toquen lo justo su bolsillo.
Mientras tantos, profesionales como Javier Hernández y Jerónimo Barrales, esperan noticias. También el club tiene deudas con ellos. Arribas les ha encomendado la confección de la plantilla para el proyecto 2026/2027, pero como en el caso de Iñigo Vélez, los retrasos e irregularidades en los pagos del presidente del Cartagena, les ofrecen dudas respecto al futuro. El entrenador vitoriano, con una situación de estabilidad económica, aceptaría la propuesta de renovación. Pero en el contexto actual, está más cerca de marcharse. Ofertas no le van a faltar.