El club grana, con seis impugnaciones a su clasificación de acreedores, tiene de plazo hasta el jueves para presentar ante el Juzgado de lo Mercantil un convenio de pagos
Parece un asunto para los muy cafeteros. Lleno de complejidades y términos abstrusos para el aficionado de a pie, aquel que se emociona porque su Murcia ha ganado, o se va a la cama cabreado porque ha perdido. Pero la realidad mercantil en la que vive el club grana y las nuevas dificultades conocidas, dejan sin fecha el comienzo de las obras de la Ciudad Deportiva promovida por el Ayuntamiento, y que tendrá como principal socio y cliente al Real Murcia.
Que el club estaba en concurso de acreedores se sabía. Que preparaba un convenio de pagos, también. Que se ha encontrado con la oposición frontal de hasta seis acreedores, no. Y desde ayer al club grana le consta que Iconos Nacionales, Ditt Telecomunicaciones, One Management, Grupo Multimedia PIC, Julián Luna y Bercan han impugnado la calificación de acreedores, impugnaciones que deberá resolver el Juzgado de lo Mercantil, y que retrasarán el regreso a la vida normal de la entidad murcianista. Y sobre todo, tienen un efecto directo sobre el funcionamiento del equipo: queda paralizada la Ciudad Deportiva.
La ley es taxativa al respecto. Sin convenio de acreedores, una sociedad (en este caso el Real Murcia), no puede firmar contratos con la Administración Pública (Ayuntamiento). Las entidades declaradas en concurso de acreedores incurren en prohibición de contratar con las Administraciones Públicas (art. 71 de la Ley de Contratos del Sector Público), salvo que hayan alcanzado la eficacia de un convenio de acreedores aprobado judicialmente. Si la Ciudad Deportiva requiere que el Ayuntamiento ceda suelo público (vía concesión o derecho de superficie), la situación concursal constituye un obstáculo legal. El Ayuntamiento no está en condiciones de adjudicar concesiones ni formalizar alianzas público-privadas con una SAD sin garantías plenas de viabilidad y resolución definitiva de su pasivo.
En el Real Murcia están hondamente preocupados. El club tiene de plazo hasta ese jueves para presentar la propuesta de convenio de acreedores ante el Juzgado de lo Mercantil. El riesgo de que sea rechazada, ante el volumen de impugnaciones, es alto. Y esto sería un mazazo para el club, obligado a seguir en concurso de acreedores durante mucho más tiempo, y con incidencia directa sobre el desempeño diario del equipo, que esta semana deberá acudir a Totana para poder entrenar. Sin fecha para la creación de la Ciudad Deportiva, esta situación anómala se puede prolongar en el tiempo, toda la temporada.