Hay dos opciones abiertas para la compra-venta del Cartagena. Desde el club se insiste en el que no habrá descenso administrativo a Segunda RFEF.
GREGORIO LEÓN
El tiempo se le va acabando al Cartagena para satisfacer sus deudas más apremiantes. El club debe reunir 450.000 euros para pagar las nóminas pendientes, y solucionar incumplimientos que vienen de la primera parte de la temporada, todavía con Francisco Belmonte en la presidencia. El descenso administrativo es un riesgo que corre la entidad, pero Alejandro Arribas descarta que se vaya a producir. De una forma u otra, el Cartagena evitará el descalabro de ser bajado por impagos a la Segunda RFEF, se insiste desde el club. Pero Arribas, que parecía una solución, está empezando a constituir un problema para que se produzca el cambio de propietario. En vez de dar facilidades para su salida, está marcando exigencias y condiciones que dificultan la concreción de cualquier operación en marcha. Arribas no quiere perder ni un euro. Antes al contrario, si puede, va a intentar obtener algún beneficio de la compra-venta.
Hay dos opciones encima de la mesa, cribadas, después de varias que se han ido viniendo abajo durante recientemente. Y es la propuesta que va llegar la próxima semana a Alejandro Arribas. El problema mayor es el reloj, que se ha puesto a correr a toda velocidad. Y la fecha del 30 de junio, límite para pagar las cantidades adeudadas a los futbolistas, se va acercando.
La situación es de incertidumbre máxima entre los trabajadores de la entidad. Jerónimo Barrales no ha dudado, a la primera oferta razonable que le ha llegado, de abandonar su cargo de secretario técnico. Javier Hernández aguanta, a pesar de las propuestas que le han ido llegando, la última, desde México, donde tiene un excelente cartel. Su gran trabajo en el Cartagena también le sirve de aval. Iñigo Vélez se lo piensa. El entrenador quiere seguir, pero con más estabilidad económica.