La Federación Española frenó su traslado a Málaga, jugó con nombre y escudo antiguo a la fuerza en Totana, salvó la categoría el último día y ahora, con urgencias económicas, escucha ofertas. El Santomera muestra interés
Daniel Pastor, conocido en el mundo del fútbol por su rol de antiguo administrador concursal del Málaga, vio en el equipo de La Unión una oportunidad a dar rienda suelta a su afán de crecer como dueño de un club propio. Corría el otoño de 2024 y acercándose a Julián Luna, cuyo proyecto acabó sustentando económicamente, incluso rozó el ascenso a Primera RFEF. El equipo que dirigía José Miguel Campos necesitaba un punto en dos jornadas y perdió ante Águilas y La Balona. El mazazo fue tan fuerte que se hundiría días más tarde en el playoff.
Corría el verano de 2025 y Pastor, con hambre de éxito, había convencido a Julián Luna meses antes para que iniciara los trámites para un traslado a la tierra del inversor. La Federación Murciana daba el visto bueno, también la Andaluza recepcionaría al equipo... A falta de lo que parecía ser un trámite de la Federación Española (RFEF). De forma paralela, a comienzos de julio, Pastor presentaba el CD Unión Malacitano. Nuevo nombre y nuevo escudo. Un proyecto con ganas de crecer y lleno de buenas intenciones para dar forma al sueño de Pastor. Campos y Quinín habían renovado por dos años previamente y se mantenía parte del bloque del curso anterior. El objetivo era, al menos, disputar el playoff. Se llevó a Málaga a las personas y con ellas la ilusión de un futuro con respaldo económico y social... Pero no pudo con el club. La Federación Española, a menos de dos semanas de arrancar la Segunda RFEF, frenó todo. La entidad se debía llamar FC La Unión Atlético a nivel administrativo y estaba obligado a jugar en la Región de Murcia.
Totana acogió el proyecto que por entonces presidía Julián Luna, con el control de Daniel Pastor. Era cuestión de semanas. O eso se pensó. La decisión federativa se recurrió incluso judicialmente y hasta se admitió a trámite. El club vivía el día a día en Málaga y los domingos era visitante, como local extraño en el Juan Cayuela, o cuando le tocaba medirse a domicilio al resto de rivales de la categoría. El equipo funcionaba y peleaba con los mejores. Y eso pese a las trabas y el recelo federativo: tras el primer partido en Lebrija fue advertido de que debía jugar con el escudo antiguo o sería sancionado.
Su licencia pertenecía a la Federación Murciana (FFRM). El club inició su conversión en SAD (Sociedad Anónima Deportiva), con lo que creían que podrían realizar el traspaso sin problemas tras la 2025-2026. Muchos palos en las ruedas que acabaron desgastando el proyecto y pasando factura. En diciembre Julián Luna dejó el club (su hijo Mario siguió como director general hasta que Pastor le despidió en marzo) y el balón por entonces ya no entraba con la misma alegría en el marco rival. Una mala racha de una victoria en 10 partidos. Y varios meses dejando el Juan Cayuela por el mal estado de su césped natural, para irse al sintético de la Ciudad Deportiva Valverde Reina de Totana. Toda esa suma le fue precipitando al vacío.
El club se salvó en la última jornada, de vuelta en el Juan Cayuela el último mes, ganando al Puente Genil. De haber perdido descendía al Grupo XIII de Tercera Division (porque la licencia pertenece a la FFRM). Pero ganó. Y eso ayudará a que, por quedar el hueco del ascenso del Cieza, un cuarto equipo saltando de Preferente a la Tercera División.
La temporada desgastó a todos... ¿Y ahora qué? Pues La Unión (o Unión Malacitano según Daniel Pastor), se encuentra en mitad de una nebulosa. Otro año viajando quincenalmente desde Málaga para jugar en la Región es inviable. O logra el traslado a la Federación Andaluza y asi jugar en la Costa del Sol o se verá abocado a vender el proyecto se vuelta a la Región de Murcia. Los contactos y las puertas a las que llamar aquí los tiene Julián Luna, que ya no está en el club. Al menos, oficialmente.
Pastor busca convencer allí a empresarios que vieron como por desgracia la visibilidad del proyecto en Málaga era nula. Y a la vista de la situación, ha colgado, por si acaso, el cartel de Se Vende. Para colmo, la plantilla no está al día de todas las mensualidades.
El Santomera se interesó hace semanas por la posibilidad de adquirir la plaza. De hecho, el club del municipio limonero por antonomasia ya compró su ascenso a Tercera hace dos veranos. En su primer año disputó el playoff y en esta ocasión lucha por salvarse.
O Daniel Pastor baja, y mucho, sus pretensiones. O será difícil que se dé la operación. Con la licencia en la Región, el mercado se acota y no quedan municipios con un perfil dispuesto a hacer ese desembolso. Si acaso, si fallara el Imperial en su deseo por subir a Segunda RFEF... pero Felipe Moreno (presidente del Real Murcia) no hará negocios en una operación en la que pueda tener protagonismo un Julián Luna con el que ha chocado abiertamente por haber denunciado continuamente supuestas irregularidades en su gestión al frente del Real Murcia.
El culebrón de La Unión continúa. ¿Será finalmente Unión Malacitano y jugará en la Costa del Sol? ¿Volverá a la Región? ¿Quién lo comprará? ¿Cuál será el papel de Julián Luna durante la operación y posible venta posterior? Continuará.