Repasamos con algunos de sus protagonistas el fenómeno del 15M en la Región de Murcia, que supuso entre muchas otras cosas el germen de la llamada "nueva política"
15 años del Movimiento 15-M. Los “indignados” salían a la calle aquel día para protestar contra el modelo económico y político. Hubo manifestaciones en toda España; en Murcia, unas cinco mil personas participaron en una marcha que desembocó en acampadas espontáneas, como la de la Glorieta de España, en la capital murciana.
En Murcia, a mediados de mayo de 2011, los terremotos de Lorca suspendieron una campaña electoral en la que la palabra “crisis” era, quizá, la más repetida. Las generaciones más jóvenes se ahogaban en un mar de desempleo, mientras muchos de sus padres estaban endeudados y el acceso a la vivienda parecía prácticamente imposible. Estaban indignados.
Las elecciones autonómicas y municipales estaban a la vuelta de la esquina, el 22 de mayo, y movimientos ciudadanos como el 15M irrumpían en la agenda política en un contexto de descontento generalizado.
Las redes sociales jugaron un papel fundamental en un 15M en el que los jóvenes eran el rostro más visible. A través de ellas circulaba la información sobre las manifestaciones y las acampadas que se organizaron de forma espontánea en decenas de ciudades españolas, entre ellas Murcia.
En la Glorieta sonaba “Resistiré”, mucho antes de que la canción se convirtiera en símbolo durante la pandemia. Esta emblemática plaza fue, durante un mes, escenario de debates, asambleas abiertas y actividades culturales, todas marcadas por el descontento con la política y con el modelo económico. Fran Béjar participó en la acampada y formó parte de la comisión de comunicación del 15M y años más tarde publicó un documental de aquellos días que se puede ver en https://youtu.be/hm-uaKxCb2Q?is=sSap9S4sRdcPylKu. “Pocas veces ha habido una explosión popular espontánea y pacífica como aquella”, recuerda sobre el Movimiento 15-M. Para él, el 15M fue “uno de esos acontecimientos” que marcan una época. Reconoce que, a corto plazo, el movimiento no tuvo un efecto político inmediato. “Para muchos fue un palo que el Partido Popular ganara aquellas elecciones por mayoría absoluta el mismo fin de semana del 15-M”, explica. Sin embargo, considera “innegable” que el movimiento sí tuvo consecuencias profundas a medio y largo plazo, hasta el punto de que “difícilmente puede entenderse la correlación de fuerzas actual sin algunos de los partidos que surgieron precisamente de aquel impulso popular”.
Del 15M surgieron partidos como Podemos y movimientos sociales como las Marchas de la Dignidad o las mareas blanca y verde. La configuración de los parlamentos e incluso la llegada del gobierno de coalición no pueden entenderse sin el 15M. Miguel Alzamora también estuvo allí . El Movimiento 15-M surgió, explica, por “el gran malestar que produjo aquella crisis”, una crisis que en España estuvo muy ligada a “aquella burbuja inmobiliaria” y a “ese paraíso falso” que hizo creer a muchas familias que podrían acceder fácilmente a una vivienda. Recuerda que, tras el estallido de la burbuja, “el desastre social fue tremendo”. Asegura que vivió el 15M “muy intensamente” desde la primera manifestación y que después participó activamente en las asambleas de barrio que surgieron en Murcia. En concreto, formó parte de la asamblea de Paz-Vistabella, en el distrito este de Murcia, donde comenzaron a detectar problemas sociales graves entre los vecinos. “Emergieron cientos de familias con cortes de agua”, recuerda. Aquellas investigaciones y movilizaciones vecinales, añade, llegaron a tener impacto frente a “las políticas de despojo” que, según denuncia, estaban sufriendo las familias más vulnerables.
La pregunta que nos hacemos ahora es: ¿se dan hoy las circunstancias para otro 15M? Responde la socióloga Virginia Sánchez.
La generación que salió a la calle y protagonizó el Movimiento 15-M “tenía unos valores, unas creencias y unas formas propias de relacionarse con su realidad”. Se trataba, explica, de personas de entre veinte y treinta años que fueron “la primera generación criada en democracia” y que absorbió “muy bien los valores de la participación”. Esos valores, añade, se reflejaron claramente en “la creencia en la acción colectiva”. Sin embargo, considera que en estos quince años se ha producido un cambio generacional que ha transformado la manera de entender la movilización social.
“Los valores, creencias y maneras de relacionarse con el mundo actual ya no son los de la generación que salió y acampó en la calle”, afirma. Además, sostiene que también “ha perdido efectividad el pensar que la acción colectiva sea la manera más efectiva de lograr objetivos”.
En su opinión, hoy predomina una visión mucho más individualista. “Antes el sujeto entendía que su beneficio individual partía de un beneficio colectivo; ahora es al contrario”, explica.
Los acordes de un joven Iván Ferreiro, que llegó a tocar en la Glorieta de Murcia, ya han desaparecido. La plaza continúa su vida y en ella encontramos a José Manuel, vecino del Carmen, que ya peina canas. Recuerda la acampada y apunta: “Nada ha cambiado”. Hoy en día, en la Glorieta no queda ni una señal de lo que aquello significó. El agua de sus fuentes corre ajena a lo que hace quince años albergó: el germen de la nueva política...