La tradición de los marrajos arranca con las campanadas de las 12
En Cartagena los marrajos reviven esta madrugada una tradición del siglo XVII: el Encuentro de la Virgen con su Hijo en la plaza del Lago; una escena de la Pasión considerada como la primera procesión de la ciudad.
Con las 12 campanadas se cierran las puertas de Santa María para los californios y empieza la noche mágica de los marrajos. El desfile de sus granaderos anuncia una larga madrugada para el Nazareno desde la sede de la cofradía. Y lo ha vivido más de 30 años José Fernández-Pacheco, escudo de oro este año del Jesús por su dedicación al tercio titular de los Marrajos.
Para el Nazareno y su Cruz se abre la puerta de la pescadería a las 2 y media de la madrugada. Suena el "Perico Pelao". Y Delante de la imagen, el pez espada que da nombre a la cofradía.
Los estudiantes también han sacado a hombros a su Cristo, el de Medinaceli, desde la Universidad. Y desde Santa María sale La Verónica para limpiar el rostro de Jesús en una caída. Le seguirá la Virgen Dolorosa, atribuida a Salzillo, en compañía de Juan. En el Lago se encuentra con el Nazareno y casi se rozan, mientras bailan sus tronos, bajo los balcones del Palacio de Aguirre. Desde 1982 suena el himno y sueltan palomas; un momento de mucha devoción para todos los penitentes y el público que abarrotan la plaza.
La noche ha sido larga pero aún no ha terminado. Cartagena acompaña a todas las imágenes de vuelta a Santa María. Los portapasos habrán recorrido unos 4 kilómetros en casi 5 horas de madrugada.