El Congreso internacional de Acceso al Mercado de Trabajo de la Mujer analiza la realidad de estas mujeres y el impacto psicológico
Una de cada cuatro trabajadoras inmigrantes no cotiza y solo una de cada diez denuncia discriminación o delitos de odio en el ámbito laboral. Esta realidad y su impacto psicológico se expone en el Congreso internacional de Acceso al Mercado de Trabajo de la Mujer que se celebra en Cartagena.
Este año se centra en la realidad de las mujeres migrantes. Las que tienen estudios o formación también sufren el rechazo, según un estudio del Ministerio de Derechos sociales al que se ha sumado la ONG Columbares Murcia. Con sus entrevistas detectaron recientemente dos casos de delito de odio en la Región. Una extranjera a quien los funcionarios ponían trabas para convalidar sus títulos y una enfermera, trabajadora de un hospital público. La doctora en Educación Social María Pina añade otro delito de discriminación a una asistenta del hogar.
Situaciones que, en general, no se denuncian, porque la cuarta parte de las cuidadoras migrantes carecen de contrato. Como internas del hogar ya son el 84%. Según María Judith Gómez, de la Universidad de Cantabria, trabajan más horas de la cuenta, sin negarse y por necesidad, al carecer de permisos.
Mentalmente este cúmulo de circunstancias les pasa factura; con depresiones, ansiedad o síndrome de la trabajadora quemada. Su horario maratoniano, sin embargo, les impide acudir a consulta, según el profesor de Psicologia del Trabajo, Richard Mababu, que lo considera como una doble discriminación.