Los consumidores pagan entre 30 y 40 euros más al año por medidas de seguridad que mantienen centrales de respaldo activas
365 días después del gran apagón, sus efectos siguen notándose en el bolsillo de los consumidores. La necesidad de reforzar la estabilidad del sistema eléctrico tras aquel incidente ha provocado un incremento del coste del suministro, aunque muchos usuarios desconocen el motivo exacto de la subida.
Según expertos del sector, las medidas adoptadas para evitar nuevos fallos suponen un sobrecoste anual de alrededor de 660 millones de euros. Este importe se repercute directamente en la factura de la luz a través del concepto de servicios de ajuste, que prácticamente se ha duplicado en el último año.
Como consecuencia, cada hogar paga de media entre 30 y 40 euros más al año. El principal factor es el mantenimiento continuo de centrales de respaldo, especialmente de ciclo combinado, necesarias para garantizar la estabilidad del sistema, aportar inercia y prevenir posibles desequilibrios.