Estos grupos se han convertido para el tejido empresarial murciano en una de las soluciones ante la falta de relevo generacional
La mala prensa que de los fondos de inversión no siempre está justificada. En la Región de Murcia están de plena actualidad con la venta de Sabic y los nubarrones que hay sobre su destino, pero en muchos casos estas herramientas financieras se comportan como motores de crecimiento.
La hemos preguntado a un economista experto y dice que las consecuencias de su desembarco en algunos sectores tienen aspectos positivos. Juan María Soler distingue, de entrada, dos tipos de fondos: aquellos en los que participa cualquier ahorrador en empresas cotizadas y los que no están en el mercado bursátil. Estos buscan mayor rentabilidad pero asumen también más riesgo.
Sin entrar en la especificidad de la planta de Sabic, Soler dice que para el tejido empresarial murciano, estos grupos se han convertido en la solución a uno de sus mayores problemas: el relevo generacional en la empresa familiar. No llegan para destruir, sino para dotar de músculo financiero a compañías que han tocado techo.
Sectores estratégicos como el agrícola o el transporte han pasado de manos familiares a estas herramientas de inversión. Los casos de mayor éxito se localizan en los sectores agroalimentario y en el transporte.
Casos recientes como el de la multinacional Sabic mantienen la alerta social por un temido cierre y deslocalización. No obstante, Soler insiste en mirar la fotografía completa: hay fondos que, en el horizonte de tres a cinco años, no llevan a cabo una cuenta atrás para el cierre, sino la búsqueda de mayores beneficios.