Las autoridades mantienen el dispositivo de emergencia con más de 500 efectivos y 22 medios aéreos mientras continúan las labores de búsqueda de desaparecidos y la investigación sobre el origen del incendio
El incendio forestal declarado este jueves en Los Gallardos (Almería) continúa fuera de control y deja un balance provisional de 12 fallecidos, 1.405 personas desalojadas y siete denuncias por desaparición, según ha informado el vicepresidente primero y consejero de Presidencia, Sanidad y Emergencias de la Junta de Andalucía, Antonio Sanz.
El responsable autonómico ha confirmado que, tras los rastreos realizados durante la jornada en diferentes viviendas de la zona afectada, no se han localizado nuevas víctimas mortales, aunque todavía permanecen 23 personas sin localizar y algunas de las denuncias corresponden a familiares que podrían encontrarse entre los fallecidos, a la espera de las pruebas de identificación.
La evolución del incendio ha obligado a ampliar las medidas de protección para la población. Las autoridades han ordenado el desalojo de todos los diseminados situados al sur de Lubrín, con prioridad para las viviendas ubicadas al sur de la carretera AL-5102 y la pedanía de Los Castaños.
Además, se ha recomendado a los vecinos del municipio de Lubrín que permanezcan en sus domicilios mientras continúan las labores de extinción.
En el operativo participan más de 500 efectivos y 22 medios aéreos, que trabajan en condiciones especialmente complicadas debido al fuerte viento y a la rápida propagación de las llamas. Antonio Sanz ha advertido de que se espera una noche "intensa", aunque ha mostrado su confianza en que los equipos de emergencia logren contener un incendio que ha calificado de "enorme complejidad".
El incendio ha motivado la declaración de tres días de luto oficial en Andalucía.
El Instituto de Medicina Legal (IML) ya ha realizado las autopsias a los doce fallecidos y ha remitido muestras biológicas a Madrid para su identificación mediante pruebas forenses, ya que el estado de los cuerpos impide determinar por el momento su sexo, edad o nacionalidad.
Las primeras investigaciones apuntan a que la mayoría de las víctimas serían de origen extranjero, principalmente ciudadanos británicos y belgas.
Entre ellas se encuentran cuatro personas que intentaban escapar en un vehículo con volante a la derecha, siguiendo un camino alternativo al indicado por los servicios de emergencia.
En otro de los escenarios localizados por los equipos de rescate se encontró a diez personas que habían abandonado sus vehículos para intentar escapar caminando del fuego.
Dos de ellas, una de nacionalidad española, pudieron ser rescatadas con vida, mientras que las otras ocho fallecieron después de quedar atrapadas en una rambla que terminó convirtiéndose en una auténtica "ratonera", según las primeras reconstrucciones de los hechos.
En las inmediaciones fueron hallados bastones utilizados para caminar por el campo, lo que evidencia el intento desesperado del grupo por escapar de las llamas.
Además del elevado número de víctimas mortales, el incendio ha dejado ocho personas heridas.
Cuatro de ellas presentan quemaduras de extrema gravedad y han sido trasladadas en helicóptero desde el Hospital Universitario Torrecárdenas hasta la Unidad de Grandes Quemados del Hospital Virgen del Rocío de Sevilla, donde permanecen ingresadas con lesiones de consideración.
La Guardia Civil, con la colaboración de vecinos voluntarios de Bédar, mantiene un amplio dispositivo de búsqueda recorriendo vivienda por vivienda las zonas devastadas por el incendio para descartar que existan más víctimas.
Las autoridades insisten en que cualquier desaparición debe ser comunicada oficialmente mediante denuncia para activar los protocolos de localización e identificación.
Mientras tanto, los 1.405 evacuados, procedentes principalmente de Bédar, varias pedanías de Los Gallardos, diseminados de Antas y zonas del sur de Lubrín, permanecen alojados en distintos pabellones habilitados, especialmente en el de Garrucha, aunque muchos han encontrado alojamiento alternativo gracias a la solidaridad de vecinos y ayuntamientos del Levante almeriense.
Las primeras investigaciones apuntan a que el incendio pudo originarse junto a una carretera tras la rotura de un cable situado entre dos apoyos eléctricos.
Sin embargo, tanto Red Eléctrica como Endesa han descartado que la infraestructura pertenezca a sus respectivas redes.
La compañía eléctrica ha precisado que el cable corresponde a una instalación privada abandonada y que carecía de tensión, por lo que la investigación continúa abierta para esclarecer el origen exacto del incendio.
Las condiciones meteorológicas, con rachas de viento de hasta 50 kilómetros por hora, provocaron una propagación excepcional del fuego, que llegó a avanzar 15 kilómetros en apenas dos horas.
Con 12 víctimas mortales, el incendio de Los Gallardos se convierte ya en el más mortífero registrado en España en el siglo XXI, superando al incendio de Riba de Saelices (Guadalajara), ocurrido en 2005, que dejó once fallecidos y marcó un antes y un después en la gestión de las emergencias forestales con la posterior creación de la Unidad Militar de Emergencias.