El envejecimiento de la población trabajadora y el aumento de las enfermedades mentales han convertido el absentismo por baja médica en un problema estructural, según un informe de los Graduados Sociales
El envejecimiento de la población trabajadora ha convertido el absentismo por baja médica en un problema estructural, según un informe de los Graduados Sociales que alerta también sobre el importante crecimiento de la enfermedad mental. Las patologías osteomusculares suponen ya casi la mitad de estas bajas y Murcia se encuentra entre las regiones con mayor prevalencia.
El envejecimiento general no explica todo el absentismo por baja médica, pero es uno de los factores más destacados para ilustrar el aumento de la incapacidad temporal, que alcanza actualmente en España a un millón cuatrocientas mil personas, con una tasa del 5,5 %. El absentismo por baja médica se ha convertido en un problema estructural y de Estado, según Joaquín Merchán, presidente del Consejo General de Graduados Sociales.
Por patologías, la osteomuscular constituye el 46 % de las bajas por enfermedad y su incidencia ha crecido un 25 % en los últimos seis años. Implica un desgaste físico que se cronifica a partir de los 50 años y cuyo tratamiento enfrenta largas listas de espera de los especialistas en Traumatología. Murcia se encuentra entre las tres comunidades con mayor prevalencia de estas enfermedades. Atención especial merece, a nivel general, el crecimiento de la patología mental, que supone ya el 20 % del total de procedimientos de incapacidad temporal.
Los Graduados Sociales plantean alternativas consensuadas sin recortar derechos. La solución, dice Merchán, pasa por una mejor gestión, la reincorporación progresiva en bajas de larga duración, la coordinación con las mutuas y, especialmente, la prevención con enfoque de edad.
La catedrática de Derecho Laboral y Seguridad Social de la Universidad de Murcia, Belén Fernández Collados, considera que no debemos llamar absentismo a las bajas laborales. Una reivindicación que siempre plantean los sindicatos, pero que no evita que la opinión pública unifique ambos conceptos como si fueran una sola cosa.
La profesora de la UMU explica que no se debe denominar absentismo a los casos de bajas laborales que han sido firmadas por un médico. El absentismo es faltar al trabajo sin justificación.
La catedrática de Derecho Laboral reconoce que sí existe una preocupación por el incremento de las bajas laborales. Los motivos pueden ser muy variados, como el envejecimiento de la población, pero, sobre todo, el aumento de las bajas por salud mental, que van en paralelo con una forma de vida y de trabajo cada vez más estresante.
Lo que también deja claro Belén Fernández, catedrática de Derecho Laboral y Seguridad Social, es que las bajas laborales son un derecho de los trabajadores, financiado con las cotizaciones que se descuentan de las nóminas para el fondo de contingencias.
La Unión de Trabajadores y Profesionales Autónomos (UPTA) denuncia que más de 1,5 millones de autónomos no pueden permitirse coger una baja médica y advierte de que retrasar el tratamiento agrava las enfermedades y prolonga las incapacidades temporales.
El colectivo pide que la exención en el pago de la cuota del RETA se aplique en todos los procesos de baja médica de duración inferior a 60 días, desde el día siguiente al inicio de la baja y hasta su finalización.
En la actualidad, la exención en el pago de la cuota de autónomos únicamente se reconoce, con carácter general, a partir del día 61 de la incapacidad temporal, explica Eduardo Abad, presidente de UPTA.
Esta regulación, según el presidente de UPTA, deja sin protección económica a estos trabajadores. Pone como ejemplo los datos correspondientes al primer trimestre de 2026, que evidencian que retrasar la baja provoca que, cuando finalmente se produce, esta sea más larga, pasando de 96,4 días en 2024 a 101,5 días en 2026.
Abad insiste en que el problema "no es que los trabajadores autónomos enfermen menos", sino que llegan demasiado tarde al sistema de incapacidad temporal.