Los dos hijos —menores de edad— de Evelyn llegaron a España con ella desde Nicaragua
Evelyn tiene 37 años, lleva seis en España y acaba de renovar su segundo permiso de residencia. Gracias al proceso de regularización ha podido gestionar los papeles de sus dos hijos, menores de edad, que llegaron con ella al país desde Nicaragua.
Arquitecta de formación, tardó cuatro años en conseguir su primer contrato laboral. Cuando llegó a España, se vio abocada a trabajar como empleada de hogar y cuidado de ancianos. Sin permiso de residencia no podía optar a otros trabajos. Y sin contrato, no podía acceder al permiso de residencia.
"Entras a empleada del hogar y tu jefe no te quiere hacer un contrato laboral. Tardé cuatro años en poder conseguir un contrato para poder regularizarme. Para mí es muy beneficioso el método de la regularización extraordinaria", asegura Evelyn.
Este proceso ha servido para que Evelyn haya podido regularizar a sus hijos, menores de edad. Algo que ha cambiado mucho la vida de los pequeños, de 8 y 15 años.
Para Evelyn este proceso ha permitido que su familia, residente en España desde hace años, vea regularizada su situación y no solo pueda disfrutar de los derechos de los ciudadanos españoles, también de las obligaciones. Para Evelyn la residencia ha cambiado su vida. En todos los niveles, aunque en el laboral es en el que más se hace patente.