Revisar la URL, comprobar la información legal del comercio o desconfiar de descuentos excesivos pueden ayudar a prevenir fraudes en la red
El Instituto Nacional de Ciberseguridad (INCIBE) registró en 2025 más de 122.000 incidentes de ciberseguridad, de los cuales el 40 % se corresponde al fraude digital.
Los delincuentes se benefician de la urgencia por aprovechar las mejores promociones para lanzar tiendas falsas, suplantar marcas conocidas o distribuir enlaces fraudulentos, explica Alba Pérez, portavoz de Oney, entidad financiera especializada en comercio electrónico.
La mayoría de las estafas en Internet persiguen generar confianza entre los consumidores para que compartan información personal y realicen una compra. Una de las primeras verificaciones es revisar la propia URL, comprobando que coincida exactamente con la marca, que no tenga errores ortográficos, que no haya letras cambiadas y, sobre todo, evitar dominios extraños.
También conviene contrastar los datos que se ofrecen desde la página web. Habitualmente, los comercios fiables muestran datos como la razón social, el CIF, la dirección física, el teléfono, el correo electrónico, la política de privacidad o las condiciones de compra.
Los ciberdelincuentes cuentan con el potencial de la inteligencia artificial que es capaz de engañar a las personas más preparadas.
Audio: Alba Pérez Corpas, responsable de Marca y Comunicación en Oney España