Las familias rechazan que un inspector pueda decidir si necesitan atención de sus padres sin examinar a los menores. El colectivo ha trasladado sus reivindicaciones a los candidatos del PP al Congreso en Cartagena
Los cuidadores de menores con enfermedades graves, por sus siglas CUME, se oponen a que un inspector, sin ver a sus hijos, descarte si necesitan o no a sus padres. En un acto del PP en Cartagena, denunciaban las carencias del Real Decreto aprobado hoy por el Gobierno de España.
Se calcula que 18.000 padres están involucrados en el cuidado de menores gravemente enfermos y pueden acogerse a la reducción del 50 por ciento en la jornada laboral. Una representación se ha reunido en Cartagena con los candidatos al Congreso del PP para trasladarles sus reivindicaciones. Ester López, una de las madres, hablaba como portavoz.
Desde las filas populares, la vicesecretaria de Sanidad del PP, Carmen Fúnez, se compromete a atender los flecos pendientes para los cuidadores de menores enfermos.