El subdirector general de Emergencias, Diego del Rey, destaca que la restauración se planifica tras evaluar la capacidad natural de regeneración del terreno
Son muchos los factores que contribuyen a la rápida propagación y la dificultad de extinción en un incendio, sea o no provocado. El fuego de Los Garres se vio favorecido por la acumulación de maleza, después de un otoño especialmente húmedo, y también por el intenso calor que la ciudad de Murcia sufrió ese día.
Pero entre los técnicos forestales que han estado este lunes en Plaza Pública Noticias hay optimismo ante la regeneración de la zona. El subdirector general de Emergencias, Diego del Rey, destaca que la restauración se planifica tras evaluar la capacidad natural de regeneración del terreno. En muchos casos, especies como el pino carrasco y gran parte del matorral mediterráneo están adaptadas al fuego. Así creen que pasará en Los Garres donde además, ya se realizan actuaciones para retirar madera quemada y reforzar la recuperación si es necesario.
Pero el trabajo de extinción y el de restauración es imposible sin la fase previa, la de preparación de los terrenos para la temporada de incendios. Según explica el ingeniero técnico forestal y jefe de Extinción, Donato Cava, la acumulación de biomasa y el abandono de usos tradicionales del monte han incrementado el riesgo de propagación de grandes incendios. Por eso, las brigadas forestales trabajan fuera de la campaña de verano en la conservación de cortafuegos, fajas auxiliares y la retirada de árboles secos, además de impulsar medidas complementarias como el pastoreo controlado para reducir combustible vegetal. Son las llamadas ovejas bombero