El uso del móvil y las redes sociales dispara el retraso de tareas académicas y aumenta problemas como el estrés y la ansiedad
Procrastinar es el hábito de retrasar tareas o responsabilidades por otras más irrelevantes o placenteras. En particular nos centramos en los jóvenes porque tienden a eso, a posponer sus obligaciones, sobre todo las académicas.
Cada día en España, entre un 40 y un 80% de los alumnos universitarios presentan conductas procrastinadoras; lo dice un estudio publicado en la Universidad de Sevilla. Dichas conductas acaban por influir en su rendimiento mental y físico.
Como consecuencia de esto, muchos jóvenes sienten que van siempre contrarreloj, lo que se acaba traduciendo en problemas como la ansiedad o el estrés.
El uso del teléfono móvil, las redes sociales o la pereza se han convertido en la principal causa de esta procrastinación, algo que los propios alumnos ya han notado y están tratando de combatir.
Para un problema que se prevé que vaya a más en los próximos años, establecer hábitos como el límite del tiempo de uso del teléfono móvil contribuye a frenar esta procrastinación y mejorar notablemente la salud mental de estos estudiantes.