El fuego, originado presuntamente por la caída de un cable eléctrico, mantiene un amplio dispositivo de extinción con casi 500 efectivos mientras continúan las evacuaciones y la investigación sobre las víctimas
El incendio forestal declarado este jueves en Los Gallardos (Almería) se ha convertido en la mayor tragedia de estas características registrada en Andalucía. El balance provisional se mantiene en once personas fallecidas y ocho heridas, mientras que las llamas han arrasado ya unas 3.150 hectáreas y continúan activas en un terreno de gran complejidad.
Las primeras investigaciones apuntan a que el fuego pudo originarse por la caída de un cable eléctrico en las inmediaciones del kilómetro 511 de la N-340A, aunque las autoridades mantienen abierta la investigación para confirmar el origen exacto del incendio.
La dirección de la emergencia ha confirmado que la mayoría de las víctimas fueron localizadas en una pedanía de Bédar. Cuatro ciudadanos, presuntamente de origen británico, fallecieron en el interior de un vehículo atrapado por las llamas, mientras que otras siete personas perdieron la vida cuando intentaban escapar a pie en busca de una salida.
El consejero de la Presidencia, Interior, Diálogo Social y Simplificación Administrativa de la Junta de Andalucía, Antonio Sanz, ha explicado que el intento de algunas personas de abandonar las rutas de evacuación marcadas por los servicios de emergencia y buscar vías alternativas entre el humo y el fuego contribuyó a que el balance fuera tan dramático. Según ha indicado, todo apunta a que la mayoría o la totalidad de los fallecidos podrían ser de nacionalidad extranjera, aunque la identificación oficial continúa en marcha.
En paralelo, la Guardia Civil ha habilitado una oficina de atención en el puesto de Garrucha para facilitar la denuncia de desapariciones y colaborar en la identificación de las víctimas mediante la toma de muestras. Además, el servicio Emergencias 112 Andalucía mantiene operativo el teléfono de atención psicológica e información para familiares de los afectados.
El incendio ha dejado además ocho personas heridas. Cuatro presentan quemaduras de gravedad y está previsto su traslado en helicóptero al Hospital Virgen del Rocío de Sevilla desde el Hospital Universitario Torrecárdenas de Almería, mientras que las otras cuatro permanecen ingresadas con lesiones de menor consideración.
Las labores de extinción continúan siendo especialmente complejas debido a la accidentada orografía de la zona, marcada por numerosos barrancos que dificultan el acceso de la maquinaria pesada. En estos momentos preocupa especialmente el avance del flanco derecho, que podría alcanzar zonas de cultivo, mientras que el flanco izquierdo sigue registrando una intensa actividad.
Como medida preventiva, las autoridades han ordenado la evacuación del municipio de Bédar, así como de varias barriadas y pedanías, entre ellas Almocáizar, El Chocolate, Los Collados, Fuente del Albarico, Los Pinos y La Serena, además del complejo turístico Miraflores. En total, 122 personas permanecen realojadas entre el teatro de Lubrín y el polideportivo de Garrucha.
El operativo desplegado para combatir el incendio está formado por 464 efectivos y 124 vehículos. El Plan Infoca mantiene movilizados a 150 bomberos forestales, organizados en 21 retenes, además de nueve camiones autobomba y personal técnico especializado.
A este dispositivo se ha sumado la Unidad Militar de Emergencias (UME), que participa con 64 militares, doce vehículos autobomba y dos camiones nodriza. Asimismo, desde primera hora de la mañana trabajan en la zona once medios aéreos, cuyo número podría incrementarse en función de la evolución del incendio.
En cuanto a la red viaria, la autovía A-7 ya ha sido reabierta al tráfico entre los kilómetros 709 y 714, mientras que la N-340A continúa cerrada en ambos sentidos en el entorno donde se originó el fuego.
La tragedia ha provocado una oleada de reacciones institucionales. El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, y el presidente de la Junta de Andalucía, Juanma Moreno, han expresado su pesar por las víctimas y su apoyo a los afectados.
Como muestra de duelo, la Junta de Andalucía ha aplazado el acto de toma de posesión de los consejeros del nuevo Ejecutivo autonómico previsto para este viernes en Sevilla.
También el presidente de la Región de Murcia, Fernando López Miras, ha trasladado su solidaridad con Andalucía y ha ofrecido todos los recursos disponibles para colaborar en la emergencia.
Por su parte, el alcalde de Los Gallardos, Francisco Miguel Reyes, ha reconocido que el municipio vive horas de enorme dolor, conmoción e incertidumbre ante una tragedia que ya forma parte de los episodios más dramáticos registrados por los incendios forestales en España.
Imágenes del incendio forestal en Los Gallardos #IFLosGallardos
— Onda Regional (@ORMurcia) July 10, 2026
El servicio 112 de Andalucía ha gestionado más de 150 llamadas de alerta que sitúan el origen de las llamas en el kilómetro 511 de la N340, donde la caída de un cable eléctrico ha propagado el fuego con… pic.twitter.com/U7gT1tpW98
El incendio forestal de Los Gallardos (Almería), que ha dejado al menos doce personas fallecidas según el último balance difundido por el 112 de Andalucía, ya figura entre los siniestros más graves registrados en la comunidad autónoma por el elevado número de víctimas mortales. La magnitud de la tragedia ha llevado al consejero andaluz de Presidencia, Sanidad y Emergencias, Antonio Sanz, a definir el suceso como una "tragedia sin precedentes" y el incendio "de mayores consecuencias hasta la fecha" en Andalucía.
Además de las víctimas mortales, el balance incluye varios heridos. Una mujer permanece hospitalizada con quemaduras, mientras que otra persona ha sido atendida por intoxicación de humo, a lo que se suman otros afectados con lesiones de carácter leve.
El dramático episodio devuelve a la memoria algunos de los incendios forestales más trágicos registrados en Andalucía durante las últimas décadas. Uno de los precedentes más graves tuvo lugar en 1992, cuando un incendio en el Parque Natural de Grazalema (Cádiz) acabó con la vida de cinco integrantes de un retén del Plan Infoca durante las labores de extinción.
Años después, en 1999, otro incendio declarado en Alájar (Huelva) provocó la muerte de cuatro miembros de una brigada de la Junta de Andalucía, convirtiéndose también en uno de los episodios más dolorosos para los servicios de emergencias.
En cuanto a la extensión afectada, uno de los incendios más devastadores fue el registrado en 2004 en Minas de Riotinto (Huelva), donde las llamas arrasaron cerca de 30.000 hectáreas, causaron dos fallecidos y obligaron a evacuar a más de un millar de personas.
Antes de ese siniestro, los incendios más importantes por superficie quemada habían sido los de Canjáyar (Almería), en 1999, con unas 10.000 hectáreas calcinadas, y el de Huétor Santillán (Granada), en 2001, que destruyó alrededor de 8.000 hectáreas.
En los últimos años, Andalucía también ha sufrido incendios de enorme impacto. En 2012, el fuego que afectó a Coín, Ojén y Marbella (Málaga) arrasó más de 8.000 hectáreas, provocó la muerte de una persona y obligó a evacuar entre 4.000 y 6.000 vecinos.
Cinco años después, el incendio de Moguer y Mazagón, en el entorno de Doñana (Huelva), calcinó otras 8.000 hectáreas y forzó la evacuación de más de 2.000 personas. En 2020, el incendio de Almonaster la Real (Huelva) superó las 12.000 hectáreas afectadas y obligó a desalojar a más de 3.000 vecinos de distintas aldeas.
Especialmente significativo fue también el incendio de Sierra Bermeja-Valle del Genal (Málaga), registrado en 2021 y considerado un fuego de sexta generación por su comportamiento extremo. Las llamas arrasaron unas 9.500 hectáreas y causaron la muerte de un bombero forestal durante las labores de extinción.
Más recientemente, en 2022, los incendios de Pujerra-Benahavís (Málaga) y Los Guájares (Granada) dejaron cerca de 5.000 hectáreas calcinadas en cada uno de los dos casos.
Con el balance conocido hasta el momento, el incendio de Los Gallardos pasa a formar parte de la historia de los grandes incendios forestales de Andalucía, no solo por la gravedad del fuego, sino especialmente por el elevado número de víctimas mortales que ha dejado tras de sí.