De guitarros, látigos y milanas
T01C178
Hoy hemos empezado escuchando el sonido de una guitarra. Pero no de cualquier guitarra, sino de una fabricada en Murcia por el luthier caravaqueño Ángel Gómez de Guillén. De su producción, bien conocida por los profesionales de todo el país, nos ha llamado la atención un instrumento en el que llevaba trabajando un año y que acaba de completar: una reproducción de una pieza histórica, un guitarro de órdenes (que se conserva actualmente en el Museo de la Música Étnica de Barranda) construido a finales del siglo XIX por Juan Alfocea que perteneció a Zacarías, "El Carpintero de la Risca", y que pasó también por los Aguilanderos de Barranda. Un guitarro de cinco cuerdas dobles que destaca por la calidad y el esmero puesto en su fabricación. Ya os hemos hablado aquí mismo en alguna otra ocasión del valor histórico y musicológico que tienen estos instrumentos que entroncan directamente con la tradición de la guitarra barroca española y que sólo aquí, en la región de Murcia, se han seguido utilizando con su afinación típica como parte de la música tradicional.
Nuestra siguiente parada, no podía estar más alejada de las guitarras barrocas. Nos hemos ido, de la mano de Vicente Funes, al comic más bizarro para hablar de Eric Stanton, un autor clandestino que a mediados del siglo XX hizo fortuna como dibujante por encargo de postales de temática bondage y fetichista. Puede que su trazo fuera algo tosco, pero supo hacerse con una cartera de clientes ricos y poderosos con unas historias en las que llama la atención el papel que otorgaba a la mujer: en sus ilustraciones, las mujeres no eran meras muñecas al servicio de la libido de los hombres, sino que eran las que dominaban y sometían al varón. Funes nos revela además una conexión aparentemente imposible entre este peculiar personaje y nuestro añorado Manfred Sommer, el alemán que se afincó para siempre en Cartagena, que aportó su trazo a una de las historias que Stanton había escrito por encargo de un misterioso millonario.
Terminamos con un nuevo episodio de la vida y andanzas de Paco Rabal, en esta serie con la que celebramos el centenario de su nacimiento. Hoy, con la inestimable colaboración de Carlos Heredero, repasamos la etapa final de la producción cinematográfica de Rabal. Fueron los años de "La colmena", "Truhanes", "Epílogo" y, por supuesto, de "Los Santos Inocentes"