De íberos bebiendo como griegos
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Hoy hemos comenzado La Hora de la Cigarra saliéndonos un poco de los circuitos habituales y visitando el barrio de Los Rosales, en El Palmar. Allí, en el Centro Cultural, se inaugura el lunes una exposición que es el resultado de un proceso creativo impulsado por el Foro por la Convivencia entre las personas que viven en un barrio marcado por un estigma, porque sólo es noticia cuando ocurre algo negativo y casi nunca cuando de allí surgen iniciativas tan interesantes como esta. Susan Ríos, de Aye Cultura; Moruad Khanfri, un vecino de Los Rosales y Alfredo Serrano, educador de los Servicios Sociales del Ayuntamiento de Murcia, nos han hablado de esta experiencia. Un trabajo trabajo de mediación cultural, de decisión democrática, que viene a demostrar que la multiculturalidad es un valor muy positivo y nos recuerda que Los Rosales es, en realidad, un barrio privilegiado con una estructura urbana que lo hace casi íntegramente peatonal.
Luego, os hemos llevado de visita al Museo Arqueológico de Murcia para recorrer la exposición "Los ritos del vino entre íberos, griegos y romanos", una muestra temporal que recoge una serie de piezas realmente llamativas, casi todas procedentes de yacimientos arqueológicos de la región, que constatan la enorme importancia que los banquetes y el consumo de vino tenían en la vida familiar, social e incluso en las relaciones políticas de la antiguedad. A la entrada, el visitante ya encuentra dos extraordinarias cráteras griegas, dos vasijas de boca ancha que se utilizaban para mezclar el vino con agua, especias u otros elementos. Son piezas "importadas" a las que sólo tenían acceso unos poquísimos escogidos entre las familias íberas del sureste español, como nos ha explicado el profesor Carlos Espí, uno de los comisarios de la exposición junto a Raimon Raell. Junto a ellos hemos aprendido que la posición social no sólo se demostraba por la posesión de piezas carísimas como estas cráteras. También la marcaban ciertos comportamientos de los que sabemos por la presencia de restos físicos, como las tazas, en realidad más parecidas a platillos hondos, que los griegos utilizaban para beber vino. Y para completar el recorrido, una selección de herramientas metálicas que se usaban para filtrar el vino, o cacillos para extraerlo de las ánforas.. incluso ralladores de queso recogidos en yacimientos de la región. Son piezas de procedencias diversas y exóticas, cuya presencia en estas latitudes no deja de ser una anomalía extraordinaria. En el fondo, lo que esta exposición viene a demostrarnos es que no estamos tan lejos de nuestros antepasados, como nos ha hecho ver Luis de Miquel, director del Museo Arqueológico de Murcia.
El capítulo de hoy lo hemos completado recuperando a nuestro querido José Antonio Molina, al que llevábamos un par de semanas sin escuchar. Para resarcirse, nos ha traído dos títulos clásicos absolutamente indiscutibles: Ciudadano Kane y Gigante. Y, como siempre, nos ha aportado algunas reflexiones que enriquecen nuestra interpretación de esas películas.