Loading

De trompetas y otras experiencias (incluso extremas)
T02C007

52:39
Hace 5 horas
De lunes a viernes, de 15:10 a 16:00. Espacio dedicado a la actualidad cultural desde distintos puntos de vista. Agenda, estrenos, publicaciones... La curiosidad es contagiosa

El Auditorio Víctor Villegas acoge mañana el concierto de la Orquesta de Jóvenes de la Región, concierto que es fruto del trabajo que durante toda la semana han venido desarrollando bajo la dirección del maestro Manuel Hernández Silva y con la más que notable aportación de dos solistas ilustres:  el cuatrista Jesús González Brito, más conocido por su apodo -"Pingüino"- y, sobre todo, el trompetista Pacho Flores, un habitual en los mejores escenarios del planeta. Los tres, junto a una de las jóvenes promesas de la orquesta, han pasado esta tarde por La Hora de la Cigarra. Con ellos hemos hablado, sobre todo, de la irrupción de compositores hispanoamericanos que se está produciendo en las programaciones de música clásica, y de los complejos culturales que, durante mucho tiempo, nos han mantenido lejos de los sonidos y los ritmos de nuestra propia tradición.

En el programa hemos recibido también a las representantes de tres compañías de teatro de la región: Periferia, Teatro Silfo y Physical Collage, seleccionadas para formar parte del circuito nacional Audaces de representaciones para escolares. Tres compañías murcianas sobre un total de veintitrés es un porcentaje muy alto y habla muy bien del trabajo que se hace aquí. Los espectáculos seleccionados son "Bobo" de Periferia e "Historia de una muñeca robada" de Teatro Silfo, junto a "Nacional 340" de Physical Collage, un montaje sobre el episodio de la Desbandá.

Para terminar, Pedro Alberto Cruz nos ha traído el aniversario (se cumplen cuarenta años) de uno de los ciclos  de performance más llamativos que un artista ha realizado nunca: cinco intervenciones extremas, cada una de un año de duración, tiempo durante el que Tehching Hsieh (que así se llama el protagonista) se sometió voluntariamente a lo que parecen castigos divinos. Un año encerrado en una celda, sin otra actividad que no fuera comer o asearse; otro año viviendo en la calle, sin poder entrar en ningún espacio cerrado; otro más fichando cada hora, día y noche, en un reloj instalado en su casa; un cuarto atado permanentemente a otra persona por una cuerda de dos metros y, para terminar, un año sin contacto alguno con el arte, ni como creador ni como espectador. Hay maldiciones mucho más llevaderas


Temas
Últimos episodios de LA HORA DE LA CIGARRA