La danza es aceite, canela y chocolate
T01C128
Aceite para engrasar el cuerpo; canela para tomar conciencia de nuestra respiración y chocolate para cargarnos de energía. Curiosa teoría la de nuestra primera invitada, la bailarina y coreógrafa Asun Noales que es, entre otras muchas cosas, la cabeza pensante y el corazón impulsor del festival Abril en Danza, que cumple su decimoquinta edición con un extenso programa de actividades que se reparte entre las ciudades de Alicante, Elche y Murcia bajo un epígrafe común: "Resistencia". Sostiene Noales que bailar es resistir; que programar danza es resistir y que invadir las ciudades con una propuesta capaz de mantener un alto nivel de calidad año tras año, también es resistir. Abril en Danza traerá a Murcia a partir del próximo 22de abril a algunas de las compañías más reconocidas del panorama nacional: La Veronal estará ese día en el Teatro Circo, escenario por el que también pasarán el 24 los integrantes de Cía Marroch, mientras que Janet Novás actuará el 29 de abril en el Centro Párraga.
A Noales le ha seguido Juan González Cutillas. Su triple propuesta musical para esta semana nos ha llevado a hablar del concierto que la Sinfónica de Valencia va a ofrecer próximamente en Viena, con un programa en el que se incluye la Obertura de "El árbol de Diana" del compositor valenciano del XVIII Martin y Soler. Y luego, a repasar lo más llamativo del concierto que esta noche ofrece nuestra OSRM, con una especial atención a lo que puede considerarse una rareza: un concierto para contrabajo compuesto por Efrain Oscher que interpretará como solista Edicson Ruiz.
Nuestro último asunto nos genera, lo reconocemos, cierto pasmo. Sucede que la Dirección General de Patrimonio Cultural ha comunicado esta semana a la asociación HUERMUR su negativa a atender una petición formal para declarar como Bien de Interés Cultural la imagen de la Virgen de Sopetrán, una talla de finales del siglo XV que es una de las imágenes religiosas más antiguas que se conservan en la ciudad de Murcia. Una pieza que custodia la comunidad de Las Verónicas, que llegó procedente de Guadalajara en 1626 y cuyo culto dio origen a la popular advocación de la Virgen de los Peligros que todavía puede verse en su hornacina del Puente Viejo. Nuestra sorpresa la comparte el presidente de Huermur Sergio Pacheco, que ya nos ha anticipado la presentación de un recurso de alzada contra esta decisión administrativa que, además -en su opinión- está plagada de irregularidades en su procedimiento.