Tecnobarbarie dorada
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Hoy hemos empezado por dos propuestas que se salen bastante de lo ordinario. La primera trae la firma de Claudio Aldaz y lleva por título UTPAL, el acrónimo de Unidad Tecnobarbárica Portátil de Adoración Ligera. Es la primera estación de un peregrinaje artístico que Aldaz ha iniciado en la Cárcel Vieja y que tendrá dos paradas más: a finales de esta misma semana en Efímera y la siguiente semana en la Sala Caballerizas, en Los Molinos del Río. Lo que el artista ha construido son altares, tótems, ídolos dorados fabricados a partir de tecnología obsoleta. Viejos teléfonos, módems en desuso, aparatos de vídeo, se han reconvertido en iconos dorados de esta era de tecno-barbarie, figuras a las que adorar. La exposición se diseñó inicialmente para la Cárcel Vieja pero, tras los cambios en la dirección del centro, Aldaz tuvo que reconvertirla, dividirla en tres paradas que se extenderán por otros tantos espacios. Nos decía ayer en La Hora de la Cigarra que ha salido ganando con el cambio, aunque eso no debe ocultar la precariedad e improvisación con la que los artistas se ven forzados a trabajar en demasiadas ocasiones.
El segundo proyecto forma parte de Humedales en Resonancia, el trabajo diseñado desde el Teatro Apolo de El Algar por La Pecera para poner en conexión, a través del arte, al Mar Menor, Doñana y las Tablas de Daimiel. Una iniciativa que fue seleccionada por el Ministerio de Cultura y que este fin de semana trae a la región a Marco Canale, un artista argentino que trabaja la memoria colectiva desde la intervención directa con la comunidad, a la que convierte en protagonistas reales e intérpretes naturales de sus propios recuerdos. En esa línea de trabajo, Canale ha llevado sus propuestas por distintos puntos de España, Iberoamérica e incluso hasta Japón. En todos esos lugares, nos decía, ha encontrado un elemento común: la alegría de los participantes al recuperar espacios de encuentro entre generaciones que antes eran habituales pero que han ido desapareciendo.
El capítulo lo completamos con una parada en el Museo Arqueológico de Murcia. De nuevo hemos podido charlar con su director y conservador, Luis de Miquel, que nos habla de algunas de las líneas de investigación que se están desarrollando actualmente en el Museo. Trabajos que muchas veces pasan inadvertidos de puertas afuera pero que tienen planteamientos más que interesantes. El personal del museo, por ejemplo, lleva años trabajando en mecanismos que garanticen la protección de las piezas en caso de terremoto. Tienen el recuerdo de los graves daños que ocasionaron los sismos de Lorca de 2011 en el Museo municipal. Hay, además, investigadores externos que están desarrollando proyectos que también pueden aportar datos interesantes sobre nuestro pasado. Por ejemplo, sobre la alimentación o el uso de drogas a partir del estudio de antiguas vasijas.