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El peligro de las cenas tardías en vacaciones y por qué debemos separar la comida del sueño
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09:00
Hace 1 hora
Expertos en cronobiología advierten sobre la desregulación metabólica y recomiendan cenar al menos dos horas antes de acostarse para proteger la salud

Durante el periodo estival, es habitual relajar las costumbres y terminar cenando muy cerca de la hora de dormir, lo que nos obliga a acostarnos en plena digestión. Según la doctora María José Martínez, esto interfiere con el modo ayuno de nuestro organismo, un estado diseñado para que el cuerpo guarde reservas mientras se gasta poca energía durante la noche. Las consecuencias de esta práctica van más allá de tener un sueño pesado o pesadillas; cenar tarde y de forma contundente provoca una alteración en el metabolismo de la glucosa que, de cronificarse, puede aumentar el riesgo de desarrollar diabetes tipo 2. Para evitarlo, se recomienda establecer una barrera de al menos dos horas entre la última ingesta y el momento de ir a la cama, además de intentar mantener rutinas estables y realizar ejercicio preferiblemente por la mañana para no retrasar el descanso.


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