Paco Rabal: El ascenso de un icono, del sistema de estudios al cine de autor
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Tras sus inicios como electricista, Paco Rabal dio el salto definitivo a la interpretación profesional al integrarse en el sistema de Aspa Films, una productora inspirada en el modelo de Hollywood que le ofreció en 1952 un contrato de 150.000 pesetas anuales, una fortuna para la época. Aunque sus primeros trabajos en películas de corte religioso y anticomunista como La guerra de Dios o El beso de Judas fueron definidos por él mismo como "alimenticios", estas obras le otorgaron una enorme proyección y demostraron su crecimiento actoral, pasando de destacar por su voz profunda a "hablar con la mirada". Su capacidad para mimetizarse con los personajes, evidente en el complejo papel de bandolero en Amanecer en puerta oscura, le abrió las puertas de mercados extranjeros como Italia y Francia. Finalmente, su participación en la comedia Historias de la radio resultó ser un punto de inflexión inesperado, ya que fue allí donde Luis Buñuel lo descubrió y decidió ficharlo para Nazarín, iniciando una relación artística y casi familiar que consolidaría a Rabal como un referente del cine internacional.